Durante una época de mi infancia, quise ser policía, bueno, más bien detective: resolver asesinatos, atrapar villanos. Pero cuando creces te das cuenta que lo que ves en las películas o en las series se aleja bastante de la realidad. Aún así, el género policial es uno de mis favoritos así que no dudo ni un instante en hincarle el diente a estas series. Este verano han llegado dos nuevas series, que pasamos a comentar.
Memphis Beat es la historia de Dwight Hendricks, un tipo que cumple a rajatabla las características de policía de serie de televisión tradicional: su padre policía murió en acto de servicio, no tiene suerte en el amor (tuvo un matrimonio fugaz con la que es ahora su amiga), está completamente envuelto en su trabajo y hará lo que sea necesario para resolver un caso y tiene algo de estrambótico. Si por ejemplo, en Life, el protagonista le gustaba la filosofía zen, aquí es Elvis Presysler. De día, policia, de noche, canta en los bares, pero nunca imitando a Elvis, sino rindiéndole un homenaje.
Es el tipo de serie que ya hemos visto, tanto por el diseño del protagonista como por la forma de resolver los casos; si bien, parece que se centra algo más en las víctimas vivas que en el muerto, aunque habrá que ver cómo se desarrolla en los siguientes capítulos. Jason Lee, al que recuerdo gratamente de Me llamo Earl, aquí resulta bastante forzado en ocasiones logrando que el personaje que ama a su trabajo sea muy artificial (aunque confieso que los primeros minutos no podía dejar de mirar su nariz, porque mira que es fea.... ). Sólo resulta interesante cuando interactúa con los secundarios, especialmente con DJ Qualls, que hace del oficial que idolatra a su jefe, pero también con Alfre Woodward que interpreta a su jefa con la que choca constantemetne, y al irreconocible Abraham Benrubi, un sargento que le pondrá las cosas también díficiles. Quizás sus mejores momentos es cuando está encima de un escenario, aunque él ya ha reconocido que no canta. Lo que destaco de la serie es sobre todo su gran banda sonora,. Aunque al igual que pasa con Treme, si no eres fan de este género de música, quizás pueda llegar a cansar ya que quizás en el piloto llegan a abusar de este recurso. Por otro lado, sabe sacarle partido al ambiente de Memphis, aunque también hay momentos en que el escenario del sur se vuelve bastante caricaturesco.
El piloto resulta entretenido, pero se nota que la serie debe encontrar su estilo propio porque aunque tiene múltiples gallos, apunta maneras. Podrá ser solista si consigue dar algo atractivo diferente a la música que nos termine de enganchar o podrá ser una corista más que se quedó a las puertas del triunfo.
La segunda serie de policías que ha llegado este verano es Rookie Blues. Esta serie sigue la vida de cinco jóvenes y ambiciosos policías, recién salidos de la Academia. Desde el primer día de trabajo, se meten de lleno en el mundo policial de una gran ciudad en el que un error se puede pagar caro. Todos tendrán que lidiar esto con sus correspodientes problemas personales, lo cual no será fácil.
Al igual que la anterior, no es una serie original - incluso se ha tildado como una Anatomía de Grey con uniforme: Chicos recién salidos con ganas de comerse el mundo, policías curtidos en mil batallas y mucha presencia de las relaciones interpersonales. Me ha resultado mucho más entretenida que la primera. Sin llegar a ser impresionante, la presentación de todos los personajes resulta bastante acertada, en especial, la que parece que va a ser alma de este unido grupo, una perfeccionista Andy McNally (que me sonaba y no sabía de qué hasta que caí que salió en Reaper) que tendrá que lidiar con su padre, un famoso policía que pasa ahora por una mala época, con sus inicios en la comisaría y con un posible triángulo amoroso que se deja intuir desde el primer momento. De los cinco, también me cayeron bien Traci y Chris, a diferencia de Gail y Dov (Gregory Smith - Everwood). A veces coges manía a alguien sin razones y esto me ocurre con estos dos personajes, que casualmente son los que se quedan en la comisaría. También me resultaron muy interesantes los veteranos, en especial los que acompañan a Andy y a Traci que pondrán en duros aprietos a los protagonistas demostrándoles que lo que se aprende en la academia nada tiene que vier con la realidad.
El primer episodio entra fácilmente y es entretenida. Es una serie sin muchas aspiraciones y con esa perspectiva, resulta ideal para el verano. Además no sólo van a ser casos policiales, sino que se van a desarrollar las relaciones personales, lo que puede ser un elemento de enganche bastante interesante.






























